Las fuerzas de seguridad buscan evitar ‘la presión’ del bulto chino
Sigue habiendo reticencias para utilizar el Tarajal II como única vía de salida
Las inmediaciones del polígono del Tarajal amanecieron ayer con mayor presencia policial precisamente para evitar las imágenes del día anterior: las de cientos de porteadores que llegaron a copar todo el entorno fronterizo y ocupar, como sucedía hace años, la playa.
La Policía Local ha pedido ayuda a la Nacional para evitar que hubiera movimiento de bultos de China e impedir que los vehículos que bajan a los polígonos mercancías de las naves irregulares pudieran cumplir su cometido.
También se ha contado con apoyo de la Guardia Civil, forzando a que toda la mercancía saliera por el Tarajal II, algo que generaba reticencias de los propios porteadores que denunciaban la práctica de cobros, algo que han negado los empresarios de esta fase.
Existe un pulso escenificado en este lado de la frontera entre quienes quieren sacar los bultos de forma irregular y el sistema que fuerza a que se haga por donde se debe, sin invadir la frontera del Tarajal donde, desde primera hora, se acumulan ya algunos porteadores. Durante toda la mañana se impidió la acumulación de camalos en el entorno del Tarajal e incluso a primera hora se despejó la zona debido a la cantidad de personas que esperaban ya con sus bultos para cruzar.
Existe un pulso sobre el terreno ejercido por las consignas irregulares
Los porteadores se quejan de que ni siquiera les dejaban sacar pequeños bultos de latas de bebidas por la propia frontera, lo que les obligaba a tener que regresar a las naves para dejarlos. A pie de acceso a la zona de La Chimenea se posicionaba la UIR con un control fijo para evitar que salieran los bultos, reconduciendo toda la mercancía al Tarajal II, es decir, usando el ticket.
Por la tarde la acumulación de hombres y mujeres con mercancías volvía a ‘pintar’ las imágenes en el Tarajal, pero esta vez y debido a esos controles previos, era mayor el número de vehículos patera. Tantos que hasta formaban tres carriles y se entorpecían unos a otros haciendo una circulación imposible.