Los ciudadanos chinos son los extranjeros que más invierten en la compra de viviendas en Barcelona. En los dos últimos años, asimismo, ha crecido el número de empresas del país asiático que han adquirido propiedades en la ciudad. «Barcelona se ha hecho un nombre y un hueco en el mercado chino», concluye Lidan Qi, CEO de la consultoría Qimeng Global, que el pasado jueves expuso sus conocimientos sobre la cuestión en el Barcelona Meeting Point, el salón inmobiliario de referencia que organiza en la ciudad el Consorci de la Zona Franca.
«El empresario chino busca diversificar su patrimonio con la compra de edificios o solares», explica Qi. Para los inversores asiáticos, el ladrillo es un activo más seguro y tangible que las acciones bursátiles. Su presencia en España comienza tras la caída de los precios provocada por la crisis inmobiliaria de 2008. Según Qi, por otra parte, el gran desembarco se ha producido en los últimos años gracias a la Ley de Apoyo a los Emprendedores, que permite a los inversores chinos circular libremente por España y la Unión Europea y facilita su acceso a un permiso de residencia.