Cenas clandestinas para los amantes de lo desconocido
¿Se imagina cenar en un garaje, un palacio o un edificio abandonado? Lugares escondidos y especiales en los que se puede disfrutar de banquetes sorprendentes dirigidos por chefs de prestigio. Cenas con una fórmula única: el lugar es secreto, hasta 24 horas antes de que se inicie el evento, y el menú que se degustará también es desconocido aunque se sepa el maestro de ceremonias que se encargará de los platos.
El alma mater de este proyecto es Natalia Urbina, periodista y hostelera, que se recicló e inventó una nueva forma de disfrutar de la gastronomía. Aficionada a la cocina, a la decoración y a las sorpresas inesperadas, buscó un proyecto en el que aportar su experiencia aprendida en restaurantes de todo el mundo. "Llevo toda la vida dedicándome a la hostelería y quería hacer algo diferente", explica. Un bagage que desplegó para crear su proyecto personal, Banquete Pop Up: cenas exclusivas que se organizan de manera clandestina con chefs de prestigio. Unas citas gastronómicas que, asegura su fundadora, son "unicas e irrepetibles".
"No es una cena cualquiera", detalla. Un sitio desconocido, cuyo destino solo se conocerá 24 horas antes y un grupo de personas que jamás se ha visto, son los ingredientes de los encuentros. La emoción está servida manteniendo el "misterio y la intriga" hasta casi el final. El único detalle que conocen los comensales a la hora de apuntarse al banquete es el nombre del chef que se encargará de sorprender los paladares más exigentes con los platos más exclusivos. Los cócteles, la música y las catas tampoco faltarán en una noche donde la sorpresa está servida en cada plaro.