España ultima un registro informático para controlar las donaciones de esperma
La aparición en España de un donante de semen que hubiera concebido un centenar de hijos, como ha aparecido en Holanda, «no sería descabellado», dice Fernando Abellán, asesor jurídico de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF). Esta sociedad científica, que agrupa a los especialistas en reproducción asistida, lleva años reclamando un registro nacional que permita controlar a los centros el número de donaciones.
Ahora nada lo impide. Las clínicas de fertilidad están obligadas a preguntar a sus donantes cuántas veces han donado anteriormente y dónde lo han hecho. La ley que regula estos tratamientos solo permite hacerlo hasta llegar a los seis hijos como máximo por donante, ya sea hombre o mujer. El objetivo, no es otro, que reducir al máximo la probabilidad de consanguinidad. Que los futuros hijos de esos donantes no se encuentren en un futuro y puedan concebir hijos con una pareja que podría ser un hermano de padre o madre. Pero, en la práctica, este sistema solo depende de la buena voluntad del que acude a una clínica a donar sus óvulos o sus espermatozoides. «Los donantes podrían mentir porque los centros no están conectados para ver dónde y cuándo han donado previamente», insiste Abellán.
No es solo una petición de los centros de fertilidad. La primera ley de Reproducción Asistida reclamó este registro informático en 1988. La posterior legislación volvió a exigirlo en 2006. Ahora once años después de la última legislación, el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas parecen haber dado el impulso definitivo y hacer realidad este esperado registro.
El proyecto está en estos momentos en fase de pilotaje, recogiendo datos de las comunidades y con especial interés en la Comunidad Valenciana, explica un portavoz del Ministerio de Sanidad.