Las intervenciones telefónicas de la operación Clotilde de la Guardia Civil, de enero de 2013, revelan hasta qué punto los altos cargos de Banca Privada de Andorra (BPA) sabían que la entidad estaba siendo utilizada para blanquear enormes sumas de dinero por elementos del crimen organizado ruso y magnates venezolanos que movían fondos millonarios supuestamente procedentes de actividades corruptas en ese país.
En una conversación entre Xavier Crespo Tomas, por entonces director general adjunto del área de Internacional, y Santiago Roselló, director financiero, el primero afirma que «tenemos que ir haciendo limpieza con éstos (se refiere a los rusos) y con los venezolanos». Para los investigadores, según un informe a cuyo contenido ha tenido acceso ABC, esto indica que eran perfectamente conscientes de que sus clientes de esas nacionalidades no eran precisamente «virtuosos» en sus negocios, a pesar de lo cual admiten que «con esa gente nos ganamos mucho la vida».
Esta intervención telefónica, que ha sido aportada por España en la comisión rogatoria remitida al fiscal general del Principado en el marco de la investigación contra BPA, refuerza la hipótesis de trabajo de los investigadores de que esa entidad era, en realidad, una «estructura dedicada al blanqueo de dinero», y no un banco que ocasionalmente fuera utilizado por algún cliente para lavar fondos millonarios. Precisamente esta es la razón por la que fueron intervenidas tanto BPA como Banco Madrid, su filial en España.