Las últimas nevadas han cubierto de blanco las cumbres y transformado pueblos y enclaves montañosas en un paraíso para los amantes de los deportes blancos.
Las estaciones de esquí se convierten en las protagonistas del ocio de invierno y reciben cada fin de semana a miles de esquiadores y visitantes.
Un ejemplo de ello, y ganando cada día más adeptos, es Aramón Valdelinares, en pleno corazón de las sierra de Gúdar-Javalambre al sur de la provincia de Teruel y muy cercana a la Comunidad Valenciana.
Aramón Valdelinares, al igual que hiciera hace unas temporadas su «hermana» Javalambre, ha ampliado esta temporada su superficie esquiable hasta alcanzar los 14 kilómetros gracias a las tres nuevas pistas: Bujarones, una pista verde de 2 kilómetros; Monegro, azul de 2,5 kilómetros, y la Chaparrilla, roja de 1,3 kilómetros.
Además de las nuevas pistas, la estación ha estrenado un remonte cuatriplaza de casi un kilómetro de longitud que da acceso a las nuevas pistas.